Académicas y funcionarias reflexionaron sobre la maternidad hoy

El tradicional Día de la Madre, una vez más debió festejarse en confinamiento por la crisis sanitaria, no obstante, la experiencia del año pasado, permitió aprendizajes para estar presentes, aún en la distancia, con el afecto materno.

El Día de la madre 2021, coincidió con la Campaña Derecho al Cuidado en la Chile. Ni Privado, Ni Invisible, Cuidar es Trabajo Compartido, liderada por la Dirección de Igualdad de Género de la Universidad de Chile, que se propuso visibilizar la Política de Corresponsabilidad Social al interior de la comunidad universitaria, con el propósito de educar y sensibilizar sobre las tareas del cuidado como una responsabilidad de la sociedad, del Estado y sus instituciones, de las empresas y de hombres y mujeres.

Las mamás de la Facultad de Odontología compartieron sus reflexiones sobre la actualidad de la maternidad, enfrentado la pregunta ¿qué significa ser madre hoy? y dando testimonio de las diversas maternidades presentes en nuestra comunidad odontológica.

“Ser la mejor versión de mí misma”

Para Paulina Navarrete, Asistente Social de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Facultad de Odontología, la maternidad no representaba un ideal o sueño, más bien la rechazaba abiertamente, “quizás por miedo a perder mi independencia, mezclado con un poco de egoísmo también, no concebía la idea de entregarse y cuidar a otra persona, jamás me lo planteé, concebía bien mi vida como estaba”, afirmó.

Sin buscarla e inesperadamente, la maternidad llegó a ella y, “desde el primer momento, la abracé y cobijé con la misma vehemencia con que, en algún minuto la había rechazado. Desde ese momento cambiaron todas mis prioridades y conocí el amor más profundo que podemos sentir, el amor a nuestros hijos/as”.

Con la llegada de Luciano, le costó autoreconocerse, “ya que mi identidad había cambiado, había perdido el control de mis tiempos, mi camino y mi cuerpo. Me sorprendo cada día con la maternidad, y creo que siempre es un desafío, ya que trato de ser la mejor versión de mí misma para mi hijo, él merece lo mejor de mí”.

La deuda social con la crianza

En el siglo XXI y en pleno avance del Movimiento Feminista, la maternidad plantea varios retos, subrayó Paulina Navarrete, tales como “desromantizar el proceso, ya que hay un montón de expectativas cuando estamos embarazadas, propias de los medios de comunicación, películas, entre otros; y, cuando nuestros hijos/as nacen, nos damos cuenta de la realidad, y se genera un desencuentro entre la realidad y las expectativas, lo que nos vuelve más vulnerables”, sostuvo. Por ello, cree que “se deben romper otros constructos sociales, como pensar que la ‘buena madre es la cría solamente’, ya que ‘ser madres’ es uno de muchos otros roles que cumplimos, lo que, si bien nos ha empoderado, también nos demanda más”.

Por otro lado, añadió Paulina Navarrete, “a nivel de políticas gubernamentales, la sociedad chilena no fomenta la maternidad o la familia. Los altos costos de los planes de salud, los altos aranceles de jardines infantiles y colegios, las extensas horas laborales, las largas distancias a nuestros trabajos, la falta de beneficios para las madres con niños pequeños, hace que todo se torne más dificultoso. Entonces, como no existe una red de políticas gubernamentales que te acoja como madre, se necesita una red de contención y apoyo que te acompañe a maternar, que te ayude si necesitas dejar a tu hijo, llevarlos al médico, alguien que los recoja antes en el colegio, si están enfermos, si te enfermas”.

Como integrante de la Oficina de Igualdad de Género (OFIGEN), Paulina Navarrete recalcó la importancia de “la corresponsabilidad en el cuidado, ya que, con las nuevas formas de masculinidades, la paternidad también se ve más exigida, demandando un rol activo de parte del padre en la crianza, lo que también es una oportunidad para que los hombres vivan más profundamente la paternidad y se den los espacios que necesitamos para recuperar nuestro presente y futuro como mujeres”.

Renunciar a luchar por ser la súper-mamá y dejarse sorprender

La Dra. Sonja Buvinic, académica del Instituto de Investigación en Ciencias Odontológicas (ICOD,) subrayó que “la pandemia ha devuelto a las familias a los hogares, todo se vive en casa, lo que no siempre es bueno. La casa se ha vuelto lugar de estudio, de trabajo, taller de música, restaurant, consulta médica y supermercado. Y de repente estamos todos viviendo en un reality show”.

Al colapso de los meses iniciales para todas las madres, ha seguido el proceso de adaptación para sobrevivir, confiesa la Dra. Buvinic, “relajando las expectativas y disfrutando de estar juntos y sanos”. Para la investigadora del ICOD, “ser madre hoy es dejarse sorprender por los niños, y compartir su simpleza. En los tiempos de mayor incertidumbre y agobio, los niños nos sorprendieron con fiestas de disfraces, pijamadas familiares y risas. Cuando yo quería salir arrancando del encierro, ellos agradecían cada noche por tener a los papás más cerca. Si algo me ha enseñado este último año como mamá, es que no es necesario luchar por ser súper-mamá, y que para los niños siempre seremos las mejores. Entonces, hay que relajarse, disfrutarlos y agradecer”. 

Acompañarse y compartir la vida

Como mamá de un adolescente universitario, Carola Maire, secretaria de la Dirección de Pregrado, reconoció que “ser madre hoy es algo admirable, entre las cosas de la casa, el colegio o jardín en línea y el trabajo, admiro a quienes se deben multiplicar más de lo habitual”. Para ella, dijo, “ser mamá es algo complejo, con un hijo universitario, compartiendo todo el día la casa, algo que hasta enero 2020 era solo en vacaciones, pero igual agradezco a esta pandemia tener estos momentos en que podemos hacernos más cariño, acompañarnos, almorzar juntos”. 

Sobreponerse a la culpa permanente de no ser perfectas

Como locura, confusión y contradicciones permanentes, describe la Dra. Madeleine Urzúa, el ser madre hoy. La académica del Instituto de Investigación en Ciencias Odontológicas profundizó que “la maternidad hoy implica un desafío para esta generación, ya que debe de-construir la idea de las madres abnegadas, felices, responsables, incondicionales, que no se quejan y eso primero que nada implica sobreponerse a la culpa permanente de no ser perfectas. Y en un mundo exigente, que no permite errores, el sentimiento de frustración es permanente”.

De acuerdo a su análisis, “el hecho de que las mujeres queramos asumir una carrera y desarrollarnos profesionalmente, corre por cuenta propia, porque nada te lo facilita, desde la Política Pública a la falta de redes, de tribu.  Menos de hablar de tener tiempo propio. Te sientes en un mundo paralelo, porque la vida sigue a su ritmo, rápido, que no espera los tiempos de la maternidad ni de la crianza”.

La maternidad, para la Dra. Urzúa, “es encontrarse con las propias sombras y requiere de un ejercicio de conciencia permanente. La crianza es todo menos fácil y representa aprendizajes que jamás imaginaste y ahí es donde, la satisfacción de tener unos ojitos incondicionales, un abrazo sincero y pleno, una sonrisa que te espera hace que todo, todo valga la pena.  Lo que más me gusta es que mi pequeña Violeta me hace vivir siempre en el presente…para ella no hay antes, ni más rato, todo es aquí y ahora. Cada vez que la miro, me alegro de haber elegido maternar”.

 

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