Investigación colaborativa liderada por el Dr. Vicente Torres Gómez revela el potencial de las histatinas, péptidos exclusivos de la saliva, para promover la regeneración del tejido pulpar y la papila a través de receptores celulares específicos, abriendo nuevas proyecciones para la odontología restauradora. El investigador del Instituto de Investigación en Ciencias Odontológicas (ICOD), de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile (FOUCh) expuso los alcances de una serie de estudios en Biología Molecular sobre las propiedades regenerativas de la saliva, en entrevista en el programa Radar de La Tercera TV.

Según explicó el académico FOUCh, históricamente, la comprensión científica de estos componentes se limitaba a roles protectores básicos; no obstante, poseen «una función inmunológica, como parte de nuestra inmunidad innata, ellos frenan el sobrecrecimiento bacteriano o de hongos, son antimicrobianos, esa es la función que se sabe en la década de los ochenta». Asimismo, el Dr. Torres complementó que otras de las grandes funciones de la molécula es que mantienen la calidad del esmalte dental.
El paradigma científico comenzó a cambiar hace casi dos décadas a raíz de hallazgos internacionales, “a finales del 2008 - 2009 un grupo de investigadores holandeses descubrieron que estas moléculas son capaces de actuar más allá de estos tipos de tejidos, en células donde es importante el movimiento, por ejemplo en fenómenos reparativos”, fue entonces, dijo el Dr. Torres, cuando “se describió que la saliva contiene estas moléculas llamadas histatinas , capaces de promover el movimiento de células en nuestro tejido, y que favorezca la reparación de heridas».
Este conocimiento molecular permite dar un sustento científico a nociones que anteriormente pertenecían al saber popular o a la observación de la conducta animal en la naturaleza. “Ya en la época de los 50 había revisiones bibliográficas donde se hablaba de culturas asiáticas, donde se veía que animales, perros lamiendo sus heridas (..) la saliva es un fluido muy complejo y tiene, además, bacterias, microorganismos y una serie de distintos factores, pero la gracia es que tiene estas moléculas, que son reparativas y les podemos sacar provecho”, señaló el investigador.
La particularidad de este componente radica en su localización anatómica casi exclusiva, lo que despierta el interés científico.
Mecanismos moleculares y colaboración interdisciplinaria en el tejido pulpar
El Dr. Vicente Torres señaló que el foco actual de la investigación se centra en cómo este péptido influye de manera directa en la vascularización, un proceso crítico para la supervivencia y recuperación de los tejidos biológicos. Dentro de los estudios previos “cuando se repara un hueso, cuando se repara la piel por acción de estas moléculas de la histatina, vemos que se forman mucho más vasos sanguíneos, que son estas tuberías que llevan sangre para que se nutran nuestros tejidos, y se reparen bien. Entonces la histatina favorece en la formación de estos vasos sanguíneos, este es un estudio que hicimos hace varios años”.
Para que este proceso ocurra, es indispensable la interacción con estructuras celulares específicas en el organismo, “estos vasos sanguíneos tienen en sus células una molécula muy especial en su superficie, un receptor, principalmente proteínas, dispuestas a recibir cualquier señal que venga el exterior para actuar sobre esa célula, y que esa célula cumpla su función, por ejemplo, la célula endoterial que va a formar el vaso sanguíneo», expresó el académico.
Para el Dr. Torres, el avance hacia el área odontológica propiamente tal se produjo al detectar la presencia de este mismo receptor en las zonas internas de las piezas dentarias, «ese receptor esta también presente en la pulpa y la papila, y ahí es donde nosotros nos preguntamos si es que pudiese tener acción, a través de este receptor, en estos tejidos». El desarrollo de este hallazgo requirió de un abordaje conjunto entre distintas especialidades de la institución, combinando la ciencia básica con la práctica clínica. Finalmente, el académico FOUCh destacó que «aquí es fundamental mencionar una colaboración muy importante que tuvimos con endodoncistas liderados por el Dr. Mauricio Garrido, pero principalmente todo el estudio, en los tejidos pulpares, fue llevado a cabo por la Dra. Mónica Cáceres, en el Instituto de Ciencias Biomédicas”.
