En el primer A tu Salud de mayo de 2026, la Prof. Camila Zancheta Ricardo, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), y la Dra. Begoña Ruiz Conrads, académica del Departamento de Salud Pública de la FOUCh, conversaron sobre el consumo de alimentos ultraprocesados y su impacto en la salud general y la Salud Oral: desafíos y proyecciones.

Las especialistas abordaron una de las problemáticas más críticas para la Salud Pública contemporánea, donde las formulaciones de ultraprocesados afectan el bienestar general y la salud oral desde etapas tempranas de la vida.
La Prof. Camila Zancheta definió estos productos como "formulaciones industriales fabricadas por la industria alimentaria", cuyas características principales residen en el uso de ingredientes de difícil acceso en la cocina doméstica. "Estos azúcares, carbohidratos y proteínas modificadas incluyen almidón modificado, aislados proteicos y grasas hidrogenadas. Además, se utilizan aditivos para potencializar el sabor, el olor y la textura, como colorantes, edulcorantes y emulsionantes", explicó la investigadora, enfatizando que estos productos están diseñados para ser convenientes, baratos y altamente paladeables, lo que facilita su consumo masivo.

Por su parte, la Dra. Begoña Ruiz coincidió en la naturaleza artificial de estos insumos, señalando que "de alimento tienen bien poco; están muy alejados de las materias primas que nuestros antepasados estaban acostumbrados a comer". La especialista en Salud Pública Oral advirtió que la presencia de grandes cantidades de azúcares y grasas saturadas incorpora una carga calórica excesiva que impacta directamente en la prevalencia de enfermedades, incluyendo las patologías bucodentales que actualmente investiga en cohortes infantiles chilenas.
Frente al riesgo del desplazamiento de la dieta tradicional, la Prof. Zancheta señaló que productos como panes de molde, barritas de cereales o yogures saborizados suelen ser percibidos erróneamente como saludables, a pesar de contener edulcorantes y otros aditivos utilizados para compensar la extracción de nutrientes naturales. "Son fabricados para desplazar los alimentos que antes eran parte de nuestra dieta tradicional", advirtió la nutricionista.
La Dra. Begoña Ruiz alertó sobre la durabilidad extrema de estos productos graficando la situación con un ejemplo cotidiano, “no es raro que si dejamos una bolsa de pan de molde o de hamburguesa en el fondo de nuestra despensa y volvemos al año, esté en las mismas y exactas características que cuando la compramos. Eso debe darnos un mensaje". Esta estabilidad química, lograda mediante conservantes y aditivos, es precisamente lo que permite que estos productos permanezcan largos periodos en los hogares, favoreciendo un consumo crónico que afecta la salud.

Cabe señalar que la Dra. Ruiz lidera un proyecto FONDECYT donde investiga la relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y Salud Oral, en una cohorte de niños/as chilenos en colaboración con el INTA-CIAPEC de la U. de Chile.
